Buscar este blog

domingo, 15 de octubre de 2017

Rebelión lésbica

El viernes, 13 de octubre de 2017, fue el día de la rebelión lésbica. Fui con las chicas de la Corporación Femm. Repartimos preservativos femeninos y unos mandalas de vulvas para pintar. Fue chevere. Karen me preguntó cuál signo del zodiaco soy. Soy piscis. Se quedó en silencio y recordó que su mamá era piscis. El amigo de ella también es piscis y curiosamente cumpleaños un día antes del mío. Dijo que éramos muy profundos. Le pedí que describiera los piscis. Dijo que son tan profundos que no se pueden describir. Quedé igual. Hubo una chica rubia punk que me gustó. La vida me regaló un baile con ella. Me vio. Extendió sus brazos y me sacó a bailar. Luego acercó su rostro y dijo que tenía que confesar que no le gustaba el merengue. Se llamaba Laura. Escuché que ella le dijo a una amiga suya, que no quería morir cuando la muerte lo dijera sino cuando ella lo decidiera. Esto me impactó un poco. Fumaba un montón. Quería amanecer teniendo sexo. Al final amanecía a dos cuadras de la casa. La noche fue chevere. Con Karen la noche siempre es un regalo. Y el sueño y cansancio fue enorme, a las 5 p.m. del 14 de octubre ya no podía sostenerme en pie.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Daniela

Daniela es mi compañera de trabajo en esta vuelta a Concol. La mamá dice que ella es igual al emoticon de gafas, significa que es ñoña. Es intelectual. Fue a la biblioteca tres (3) veces a buscar información para el proyecto. Le conté todos los detalles de mi último sexo casual. Hemos cogido confianza. Ella dice que yo soy: loca chevere, ciclotímica, onomatopéyica, pervertida.

El otro día, me dijo que me valorara. Cogió mi mano en su mano, me miró a los ojos mientras me decía que me quisiera, que yo valía mucho como persona. Es como si valiera un millón de dólares y yo creo que valgo un peso. Una gran diferencia. Se ríe todo el tiempo. Le gusta comer helados. Le gusta donar dinero para causa nobles como los cuidados hospitalarios para perritos que están muriendo. Le gusta comer, comer rico y especial en compañía de sus amistades.

Le gusta recitar poesía. Para mi sorpresa, sabe varias poesías de poetas colombianos. Su voz es grave y única. Me gusta. Es muy buena. Pienso que podría trabajar en doblaje de películas, en propagandas, como maestra de ceremonias, etc. Camina derecha, muy derecha. Su caminao tiene un tumbao enérgico e impone presencia. Le gustan mis chaquetas. Me enseña inglés gratis. Me corrige y yo no le hago caso, y dice:  "sino me quiere hacer caso para que me desgato. Hazle caso a tu profesor". Inmediatamente cambia de tema y dice, "Bueno. Sí. Sí. Sí... Viejita, no sé estrese. ¿Por qué se estresa por todo?" Me dice que cuente hasta diez.

Afortunadamente me escribe todos los días al whatsapp. Siempre me recuerda algo, especialmente, el día que me llamó mi papá y le dije que no lo podía atender. Ella me lo recordó por tres o cuatro días seguidos hasta que lo llamé. No le gusta que le gaste ni un helado porque no me quiere deber nada. Me envía todos los días el horóscopo diario de "abc.es". Nos guiamos en el día a día por este horóscopo. Dice que me río como un miquito. Quiere que cuente lo siguiente.

Estábamos en el restaurante y apareció un señor que le dijo:
-¿Tiene problemas en la dentadura?
-No. ¿Por qué?
-Porque no se ha comido la carne.
(Risas).

El 26 de septiembre de 2017, se fue a comprar un plato. Me pareció un plan super aburrido. Pero después me envió unas fotos  divertidas con un muñequito y su plato bonito. Se comió un helado rico. Me envió el reportaje fotográfico.

Un día, accidentalmente me pegó con su correa mientras ella recreaba una escena mía: una chica me mostró que era rico golpearse con la correa cuando tenía sexo, mientras yo me asusté e hice cara de terror. Fue un accidente porque me moví y su intención era pegarle al morral que llevaba en la espalda. Dejé traspasar el límite de la confianza hace mucho tiempo. Problema que tengo con todo: no establezco límites.

Pero yo golpeé su brazo vacunado, a pesar de que ella me había advertido que no lo hiciera. Le gusta que le cuente sobre mi hermano Fabián. Le gustó mucho cuando leyó un mensaje que decía:

¿ya te comiste todas las fruticas?, me imagino
no cosita
cosito rico apretadito
apretadito
trabaje hermanita o is no que frutillas comemos cosita
jajaja trabaje también
y me gasta




Le gusta imitar mi voz. Me desesperaba cuando le preguntaba algo o ella me llamaba y se quedaba en silencio. Ese silencio me mataba. Me hace bromas pesadas. Me llama y me dice que resucitó el proyecto que murió, y en pocos segundos pasan muchas imágenes en mi cabeza de todo lo que falta por hacer y me asusto. Después se ríe a todo pulmón. Otro día me escribía en excel en google docs: "hola". Yo pensé que era un fantasma porque en esa casilla había escrito un número. Otro día, yo estaba sucia en calzoncillos, la casa sucia y todo sucio, dijo que estaba en la puerta de la casa y que la mirara por la ventana, mientras casi se me va la respiración del susto. Menos mal era mentira.

Cuando yo le digo que haga algo, ella ya lo tiene hecho. Me canta canciones vallenatas. Dijo que era una manera de vieja, cuando leyó un texto de whatsapp que envié a otra persona, decía:

Estoy bien. No te angusties, solo te envié un emoticon. Comprendo que estás muy agotada. Prometo no volver a enviar nada. Espero que puedas dormir, descansar y comer rico. Abrazos. No respondas este mensaje.

Dijo que armaba dramas. Entendí que era una novela mexicana de Veronica Castro: solas lagrimas o showcera. Bueno, en fin, víctima o victimizante manipuladora. Pero lo más, fue cuando ella me preguntó si la quería. Me quedé en silencio y divagué diciendo que llevamos poco tiempo en conocernos, balbuceé otras palabras.

Me dijo muchas veces jefe, boss. Le dije muchas veces que no me dijera así porque no me gustaba. Y ella dijo que tal persona dijo que yo era su jefe. No me gusta ser jefe o líder por las responsabilidades. Me gusta que me digan que tengo que hacer, porque me gusta hacer caso. Esta historia continuará.

Alegría

Alegría es una perra. Es una perra en todo el sentido de la palabra. El viernes 23 de septiembre de 2017, en horas de la tarde, Daniela me acompañó a la casa. Entramos a la zona del jardín. Alegría estaba calmada, parecía rara porque ella suele ser más amigable y escandalosa. Estaba en una tina con su cobija y un muñeco sucio. Allí estaba sentada y cauta, miraba con desconfianza y recelo. La saqué y le monstré a Daniela, que ella se paraba y se acostaba sobre sus costillas. Alegría seguía callada. Cuando de repente ¡zaz! Sus colmillos se clavaron en el antebrazo de Daniela. Rápidamente le quite el antebrazo de Daniela y me mordió en el dedo gordo de una mano. Esa Alegría es una traicionera. Le grité que era una ¡PERRA, MALDITA PERRA, DESGRACIADA PERRRRRA! Ella siguió como si nada hubiera pasado.

Afortunadamente Daniela tenía como cinco (5) capas de ropa. Daniela se reía, pero qué tal la herida hubiera sido de puntos en el hospital. Porque Alegría ya tiene antecedentes de comerse las personas. No le gustan las putas pepitas que le dan de comer, sino la carne humana, y especialmente, la más bonita, bien sea, femenina o masculina. Al que lo pille desprevenido se lo come.